8 mar. 2011

XXV. POZOS VERDÁCEOS

La luz de la mañana,

que cae, silenciosa,

se refleja en tu boca,

en tus cúbicas esmeraldas.


La pesadilla se materializa

en forma de los pozos

que, gloriosos,

se alimentan de mi deseo

reo de la vida de dentro.


La vereda tan angosta y armónica

que nos separa,

forma un agujero estrecho

que conduce a tu rosa rota

que repele, fugaz, mi beso.


Pero sonríes contenta.

Se te escapa una verde lágrima

que sugiere caricias

en tu castaña melena.


Y sonrío contento

contemplando mi sueño.

Como barco velero que rompe la espuma,

mi mente tu mano agarra desnuda.


Y muy lejos, sin descanso,

se revuelve mi cuerpo

al perder tu mano

cuando de nuevo, despierto.


Y sin tu respirar acelerado,

sin tu luna entre mis dedos,

busco sin derecho

otro pozo verdáceo.

4 comentarios:

  1. Muy bonita tio ;) Aqui cada uno tenemos un estilo distinto pero todos lo parten ^^
    "busco sin derecho otro pozo verdáceo" Ufff

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  2. Para la próxima pongo la letra más pequeña!!
    Gracias Javi, por cierto, la palabra verdáceo es inventada, la pienso patentar...

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  3. Este poema me ha llegado al alma Alberto. La verdad es que me parece bastante bueno y sugerente a pesar de la invención de verdáceo, que, de hecho, queda muy bien. :)
    Tu prima, Elena.

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  4. Estoy en negociaciones con la RAE, porque se empeña en no aceptar esa palabra con lo bien que suena. VERDÁCEO: verde sucedáneo. Me alegra mucho el que te haya gustado, ya tiene como 6 meses o así este poema (que para el ritmo al que escribo es bastante).

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