28 sept. 2012

MARca

Pienso en las olas como en la educación...
Esas vastas fuerzas de la naturaleza, que te golpean
Que te remodelan como quieren, sin pausa...
El mar puede ser la fuente de todos los males del hombre
Ya que puede volver locos a los cuerdos
Y cuerdos a los enloquecidos...

Pienso en las olas como aquellas que, golpe tras golpe,
Te levantan las ideas...Y no puedes hacer nada
Quieras o no, si penetras en su territorio ellas lo defenderán
Con todas sus infinitas fuerzas, con toda su eternidad...
El mar es suyo, no mío, por mucho que quiera.

Vuelvo a la forma más básica de la naturaleza humana,
Al renacer, pues, como ellas, yo me construyo continuamente
Y me destruyo con la misma frecuencia.
Podré parecer el mismo, pero no es verdad.
A cada golpe un poco más del carbono que moldea mi cuerpo
Es deformado, es modelado como ellas quieren.
Ellas me mueven, me llevan, me apresan en cada una de sus espumas.
Y yo se lo agradezco, pues solo me queda de ellas ese bonito recuerdo.
Ellas me dejan solo con la cabeza y las manos para demostrar lo que valgo: Todo y nada...
Pienso en las olas que me hacen como soy, diferente...
Pienso en que las olas las tengo en mi alma, y no en mi poder,
Ya que son libres, diferentes, y únicas, todas...
Pienso en las olas que me construyen y me destruyen.


(Poema en verso libre debido a que, como las olas, no podía permitir que hubiese un verso que rimase tan parecido a otro que tenga una misma fonética. Pienso en las olas que me construyen y me destruyen.)


P. R. Elbal