5 ago. 2012

A LA DE DOS

Si los muelles de ese sucio y maltrecho colchón
Se me antojan los latido arrítmicos de tu corazón,
Me compadezco, pues me siento más solo que la una.
En esas noches me abrazo a la almohada,
Me visto de gala y, en sueños, encaramado a alguna,
Imagino estar en tus pechos, que hacen de tu respirar
El mecer de mis pensamientos.
Y con un lío de piernas enredadas,
De miradas en barbecho,
Y el hecho de haber enloquecido de pasión,
Me despido de una noche inolvidable y me aislo
En mi isla utópica, pero más solo que la una.
P. R. Elbal

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