10 jun. 2011

LA NOCHE

Estrella mía,
ya se está haciendo tarde.
Déjame contarte una historia
antes de que se enfríe el día...

"Como el anochecer,
se tiñen granates
las fronteras de la deseo-noche,
mientras, elegante,
empieza a aparecer
la solitaria ausencia de colores".

"El Sol se aleja indiferente
cansado de calentar,
y el cielo sangra de amor,
porque le quiere".

"Después resucita el corazón-Luna
de su fallecimiento de amor luminoso
y muestra en su estructura
cráteres dolorosos".

"Las nubes se despistan y se pierden
para que las extravagantes compañeras
de la Luna creciente
la iluminen y desaparezca
su sombra negra.
Algunas bailan
y otras fabrican formas geométricas
y juegan y sueñan y cantan.
La Luna las ve graciosas y bellas,
brillando con mucha fuerza,
mientras crece la esperanza
de morirse en una de ellas;
y ellas, las luces traviesas,
ríen y se esconden
en los más hermosos rincones".

"Y el Corazón de la Tierra
termina por desaparecer,
por encontrar un nuevo volcán,
un astro solar,
una nueva estrella,
muriendo en un nuevo amanecer".

Estrella mía,
ésta es la historia de mi satélite favorito.
Sí, lucecita lejana,
ésta es la historia de un corazón renacido,
de la noche y el día.

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